Aquí un humilde parroquiano en el confesionario habla y habla al cura sobre sus pecados tratándo de librarse de aquella carga que las tentaciones del mundo carnal nos trae cada vez que caemos en el pecado, al parecer el cura andaba ya algo cansado de dar penitencias a tanto pecador pues la foto captada no puede ser más elocuente. Qué cosas tan terribles podría haberle estado contando este señor al trasnochado cura que el susodicho no podía más.
"Padre, he pecado y vengo a confesar mis mas oscuros y pecaminosos actos" pero el cura por más cura que sea es un ser humano y también debe tener sus momentos de cansancio y agotamiento, ¿la misa se habrá llevado a cabo muy temprano acaso? . Cuántos de nosotros habremos ido alguna vez a confesarnos ¿le causaríamos efectos somníferos al cura de turno? , la imagen por seria que sea la situación no deja de ser graciosa y al juzgar por la mano derecha alzada del cansado cura le habría dado la penitencia por los pecados cometidos y además por causarle tanto sueño.
Ya es de imaginar que luego de escuchar "atentamente" a este siervo de Dios, el cura habrá ido a descansar y reponerse de aquella interminable lista de pecados
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